Resumen de Crisís: Mali
Malí está en llamas. El 25 de abril de 2026, ataques coordinados golpearon simultáneamente Bamako, Kidal, Gao, Mopti y Sévaré que es hasta ahora la mayor ofensiva que el país ha visto desde 2012. El ministro de Defensa está muerto. Los mercenarios rusos se retiran. Dos grupos armados que eran enemigos ahora luchan juntos. Pero esto no comenzó el 25 de abril. Comenzó en 1960, cuando se construyó un Estado que nunca incluyó plenamente a todos los que decía gobernar. Esto es lo que está ocurriendo, por qué comenzó y por qué importa, sin tomar partido, centrado en las personas que están pagando el precio.
INFORMES Y EXPLICADORES
stephanie Mwangaza Kasereka
4/29/20264 min leer
Ubicación: Malí, África Occidental, con frentes activos en el norte (Kidal, Gao, Tombuctú), el centro (Mopti, Ségou), y que también alcanzo la capital, Bamako.
Inicio: La fase aguda del conflicto actual comenzó en enero de 2012, cuando una rebelión tuareg en el norte provocó el colapso del Estado maliense, desencadenó un golpe de Estado militar y abrió la puerta a la expansión yihadista en el Sahel. La inestabilidad se profundizó con dos golpes de Estado militares sucesivos en 2020 y 2021, llevando al poder a la junta del coronel Assimi Goïta. El 25 de abril de 2026, ataques coordinados golpearon simultáneamente varias ciudades ( Bamako, Kati, Gao, Kidal, Mopti y Sévaré).
¿Actores principales?
FAMA (Fuerzas Armadas de Malí): el gobierno militar que tomó el poder en 2021, liderado por el coronel Assimi Goïta
Africa Corps (anteriormente Grupo Wagner): mercenarios rusos integrados con las FAMA desde 2021
JNIM (Jama'at Nusrat al-Islam wal-Muslimin): el grupo yihadista más poderoso del Sahel, afiliado a al-Qaeda
FLA (Frente de Liberación de Azawad): rebeldes separatistas de mayoría tuareg que luchan por la independencia del norte de Malí
Población civil: incluyendo las comunidades tuareg, fula, songhai, árabe, bambara y dogon atrapadas entre todos los bandos
¿Situación actual?
El 25 de abril de 2026, Malí experimentó lo que varios informes locales y regionales describen como su ofensiva coordinada más importante desde 2012, con ataques simultáneos reportados en Bamako, Kati, Gao, Kidal, Mopti y Sévaré, llevados a cabo por el JNIM y el FLA.. El ministro de Defensa maliense Sadio Camara fue asesinado cuando su residencia en Kati fue atacada. El FLA reclamó el control de Kidal y partes de Gao, mientras que el JNIM reclamó el control total de Mopti. Las fuerzas de Africa Corps comenzaron a retirarse de las bases del norte, con equipamiento militar siendo evacuado o destruido por los insurgentes. Esta ofensiva llegó tras meses de escalada: desde septiembre de 2025, el JNIM había estado atacando convoyes de combustible y bloqueando rutas de suministro, paralizando Bamako y obligando a la junta a cerrar temporalmente todas las escuelas y universidades.
¿Origen de la crisis ?
Cuando Malí obtuvo su independencia en 1960, el nuevo Estado heredó un vasto territorio que abarcaba decenas de comunidades con lenguas, historias y tradiciones políticas distintas. El nuevo Estado maliense luchó desde el principio para gobernar e integrar sus regiones septentrionales, donde las comunidades tuareg y árabe habían operado históricamente fuera de las estructuras estatales centralizadas. Las poblaciones del norte permanecieron económicamente marginadas y políticamente subrepresentadas. Entre 1963 y 2012, cuatro rebeliones tuareg estallaron en el norte. Cada una terminó con un acuerdo de paz. Ninguno fue implementado de forma duradera.
En 2012, el ciclo se rompió definitivamente. Combatientes tuareg que regresaban de Libia (armados tras la caída de Gaddafi) lanzaron una rebelión que desbordó a un ejército maliense cuyos efectivos abandonaron sus posiciones en lugar de combatir. El norte cayó en semanas. Un golpe de Estado militar siguió en Bamako. Los grupos yihadistas, incluido AQMI, ya presente en el Sahel desde mediados de los años 2000, se expandieron rápidamente en el vacío resultante y se establecieron en toda la región.
Lo que siguió fue una década de conflicto continuo a pesar de las sucesivas intervenciones. Se desplegó una misión de mantenimiento de la paz de la ONU, se proporcionó apoyo militar externo, y se firmó un acuerdo de paz entre Bamako y los grupos armados del norte en 2015.La retirada de las fuerzas francesas, seguida del repliegue de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU, la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA), en 2023, redujo aún más el apoyo internacional en materia de seguridad. Dos golpes de Estado en 2020 y 2021 llevaron al poder a una junta militar. Esta puso fin a las asociaciones de seguridad existentes, contrató mercenarios rusos del Grupo Wagner ( posteriormente rebautizado Africa Corps) y en enero de 2024 canceló formalmente el acuerdo de paz de 2015. Los enfrentamientos armados se intensificaron en todo el país. Las bajas civiles aumentaron a lo largo de líneas étnicas y geográficas. En abril de 2026, no quedaba ningún marco diplomático activo.
¿Qué está en juego?
La crisis de Malí ha ido más allá de un conflicto político o militar para convertirse en una emergencia humanitaria sin resolución clara. Los grupos armados han atacado sistemáticamente la infraestructura económica, bloqueando rutas de suministro, atacando convoyes de combustible y cortando el acceso a bienes esenciales, mientras el Estado ha perdido el control efectivo de grandes porciones de su territorio. Los civiles de todas las etnias y regiones geográficas enfrentan violencia desde múltiples direcciones: los grupos yihadistas han atacado y ejecutado a civiles acusados de colaborar con el Estado, mientras que las fuerzas armadas malienses y Africa Corps han sido documentados por Human Rights Watch y la ONU llevando a cabo ejecuciones extrajudiciales, particularmente contra comunidades fula acusadas por las fuerzas militares de tener vínculos con grupos armados.
A nivel estatal, la junta enfrenta la posible pérdida del control territorial del norte, una asociación de seguridad con Rusia en colapso, y a partir de abril de 2026, ningún marco diplomático activo para la negociación. A nivel regional, el colapso de Malí aceleraría la expansión yihadista hacia Burkina Faso, Níger, y cada vez más hacia estados costeros como Togo, Benín y Costa de Marfil, al tiempo que impulsaría flujos de refugiados y cortaría las rutas comerciales regionales. A nivel internacional, Malí se encuentra en la intersección de la competencia entre grandes potencias y sirve como corredor migratorio primario hacia Europa.
Para los malienses ordinarios, los intereses inmediatos son el acceso al combustible, la alimentación, la educación y la seguridad física, ninguno de los cuales el Estado puede garantizar actualmente en todo su territorio.
¿Por qué importa ahora?
Primero, la ofensiva del 25 de abril marcó la primera coordinación operacional documentada entre el FLA y el JNIM, dos grupos armados con ideologías fundamentalmente opuestas, uno separatista laico, otro islamista. Su relación anterior incluía enfrentamientos armados directos. Esa alianza, si se mantiene, altera fundamentalmente la ecuación militar que enfrenta el Estado maliense.
Segundo, el Africa Corps ruso (desplegado en Malí desde 2021) se ha retirado de las bases del norte tras la ofensiva del 25 de abril. El equipamiento militar suministrado por Moscú en 2025 ha sido destruido o evacuado. Su capacidad operacional en el norte se ha reducido significativamente.
Tercero, Malí no existe en aislamiento. Burkina Faso y Níger, ambos gobernados por juntas militares que abandonaron la CEDEAO junto con Malí para formar la Alianza de Estados del Sahel, enfrentan insurgencias yihadistas paralelas. Un mayor colapso de la autoridad estatal en Malí probablemente aceleraría la inestabilidad en estos tres países y crearía condiciones para la expansión yihadista hacia los estados de África Occidental costera donde los gobiernos ya están bajo presión.
Fuente Addicional: Studio Tamani
